Ya no escucho tus sonidos, ni la cancion que cada dia me cantabas, ni imagino ya tus ojos, me prohibieron tu mirada; estas manos no han tocado tus mejillas sonrojadas ni las manos que envolvian la tibieza de tu panza...
En ese sitio tan oscuro se ha deshojado la magia, ya no existe la ilusion y el silencio se desangra. Estos ojos se cerraron sin haber mirado nada, ni tu pelo, ni tus labios, ni la cuna preparada; esa caja de juguetes ya no espera mi llegada, me he quedado en la mitad de nueve lunas apagadas...
Que lastima mamita, que no hayas podido hacer nada, comprendo que a veces falta el valor, a veces el miedo te mata, entiendo que hubieras sentido temor, y que finalmente te pudiera la lastima.
Hoy me recuerdas cuando ya no queda nada, solo queda el vacio, la tisteza derramada y las manos violentas de papa muy marcadas en tu panza...
